En una aldea lejana
que posea un alto cerro,
sin puertas y sin ventanas,
donde no existe el encierro,
necesito refugiarme
y a la luna dar conciertos,
y a las estrellas cantarle
las canciones de los muertos,
con sus gargantas selladas,
no lo pueden hacer y es cierto,
en esa aldea lejana,
casi se divisa el cerro,
pero puertas y ventanas,
me mantienen en mi encierro.José Vinagre
06/12/2010
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